La UAM instala Consejo Consultivo de Cultura
Especialistas en patrimonio, artes, cine, género y políticas culturales aportarán una mirada crítica para fortalecer la difusión cultural, ampliar los derechos culturales y estrechar los vínculos entre la Universidad y la sociedad
Emma Landeros Martínez
Foto: DCS UAM
La cultura no es un adorno de la vida universitaria ni una sucesión de actividades para ocupar el tiempo libre. Es una forma de producir conocimiento, cuestionar el presente e imaginar otros futuros. Con esa convicción, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) instaló su Consejo Consultivo de Cultura, iniciativa respaldada por el rector general, profesor doctor Gustavo Pacheco López, que busca fortalecer la difusión cultural como una función sustantiva, articulada con la docencia y la investigación, y proyectar su alcance más allá de los espacios académicos.
La creación de este órgano colegiado abre una nueva etapa para la política cultural de la UAM, al convocar a especialistas de distintas disciplinas, instituciones y tradiciones críticas para contribuir a la planeación, evaluación y proyección de sus actividades. El propósito es construir una visión de largo alcance que reconozca la diversidad de las expresiones culturales, examine las desigualdades en el acceso a ellas y coloque el conocimiento universitario en diálogo con los problemas de la sociedad contemporánea.
Durante la sesión de instalación el doctor Pacheco López recordó que la conformación del Consejo formó parte de los compromisos planteados en su proyecto de gestión. La iniciativa, señaló, responde a la necesidad de ampliar las perspectivas desde las cuales se piensa la cultura y de devolverle el lugar central que le corresponde en la vida institucional.
“Planear, evaluar y aumentar la proyección” de las actividades culturales son las tres acciones que el Rector General identificó como objetivos de esta estrategia.
Para el doctor Pacheco López, la difusión cultural no puede permanecer en una posición accesoria frente a las otras funciones sustantivas de la Universidad; constituye un eje capaz de vincularlas, fortalecer el bienestar de la comunidad y ampliar la relación de la UAM con la sociedad que sostiene a la universidad pública.
En esa perspectiva, propuso dos horizontes para orientar las deliberaciones del Consejo. El primero consiste en consolidar una Universidad de puertas abiertas, cuyos espacios culturales sean habitados y apropiados por la ciudadanía, más allá de las actividades dirigidas al alumnado. El segundo invita a recuperar la profundidad filosófica del lema institucional, In Calli Ixcahuicopa, traducido como “Casa abierta al tiempo”, y entenderlo como una responsabilidad con la tradición, el presente y el futuro.
“Los futuros posibles están acotados, tampoco hay una condición ilimitada”, expuso el Rector General al reflexionar sobre la importancia de desarrollar una capacidad de prospectiva que permita a la comunidad universitaria imaginar escenarios deseables y actuar para construirlos.
La propuesta adquiere especial relevancia ante un panorama marcado por la aceleración tecnológica, los conflictos bélicos y las amenazas a la sostenibilidad del planeta. Frente a estos desafíos, planteó que la cultura puede contribuir a fortalecer la capacidad crítica y la emancipación humana.
Una cultura que interrogue y transforme
En la apertura de la sesión, la doctora Yissel Arce Padrón, coordinadora general de Difusión de la UAM, delineó la perspectiva desde la cual se concibe este órgano consultivo. La difusión cultural, sostuvo, no se limita a integrar una cartelera ni a programar eventos, sino que comprende la formulación de políticas culturales, la circulación social del conocimiento, la formación de públicos críticos y la ampliación de los derechos culturales.
La potencia de esta función, explicó, reside en conectar la creación artística, la investigación, la docencia, la edición universitaria y los espacios culturales con los debates fundamentales de la vida pública.
Por ello, uno de los desafíos consiste en que el alumnado deje de ser solo espectador de una oferta artística y participe de manera activa en proyectos curatoriales, escénicos, audiovisuales y comunitarios. A la par, se busca abrir nuevos cauces para que los resultados de la investigación universitaria encuentren otros públicos, así como incorporar al personal administrativo y a la ciudadanía en la construcción de una política cultural más incluyente.
Subrayó que la creación del Consejo permitirá enriquecer las decisiones institucionales con perspectivas que no siempre encuentran espacio en las dinámicas cotidianas. Entre sus tareas estarán la definición de estrategias de mediano y largo plazo, la evaluación crítica de los programas y la consolidación de redes nacionales e internacionales de colaboración.
Destacó que la integración del órgano responde a una visión de la cultura como espacio de lo político, desde el cual deben discutirse de manera transversal el género, la diversidad y la interculturalidad, sin reducir estas perspectivas a una presencia meramente formal en los contenidos.
Las primeras intervenciones de las y los integrantes apuntaron a posibles rutas de trabajo. La doctora Amneris Chaparro Vázquez, directora del Centro de Investigación y Estudios de Género de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), celebró la oportunidad de establecer alianzas interdisciplinarias orientadas a construir sociedades más justas e igualitarias, en las que la cultura sea accesible para todas las personas.
Desde el campo del patrimonio, la doctora Louise Noelle Gras, académica secretaria de la Academia de Artes, propuso impulsar un proyecto editorial, digital o impreso, que permita reconocer el valor de los edificios, las esculturas, las pinturas y otras expresiones artísticas de la UAM. Conocer ese patrimonio, planteó, es un paso indispensable para conservar y fortalecer el sentido de pertenencia entre estudiantes, egresados y futuras generaciones.
Por su parte, el doctor Leonardo López Luján, director del Proyecto Templo Mayor del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), manifestó su disposición a contribuir desde la arqueología y el patrimonio, con especial interés en acercar a la sociedad los vestigios y conocimientos que resguarda la investigación especializada.
La vinculación entre formación artística, conocimiento y vida universitaria ocupó un lugar destacado en el diálogo. La maestra Consuelo Vázquez García, directora ejecutiva de Educación Artística y Cultura Comunitaria de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, expresó su interés en estrechar la colaboración entre instituciones y destacó el trabajo de formación profesional en música y danza que se desarrolla en los espacios bajo su responsabilidad.
En tanto, el maestro Cristian Calónico Lucio, director general de los Estudios Churubusco, celebró la incorporación del sector cinematográfico a la reflexión institucional.
“Siempre la UAM ha sido un espacio muy generoso para la creación cultural”, afirmó al recordar su trayectoria en la Institución y expresar su disposición a participar en los proyectos que se definan.
La doctora Lucina Jiménez López, directora general de Formación y Gestión Cultural de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, destacó la necesidad de analizar los derechos culturales, la sostenibilidad y el futuro de los ecosistemas artísticos desde perspectivas interdisciplinarias. También compartió experiencias de cooperación con universidades públicas, organismos internacionales y agentes culturales de distintos territorios, como posibles referentes para el intercambio de conocimientos y buenas prácticas.
A estas perspectivas se suma la del doctor Cuauhtémoc Medina González, investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, quien participó en la sesión. La integración del Consejo contempla, asimismo, la experiencia de la doctora Suset Sánchez Sánchez, responsable de la Colección de Arte Latinoamericano del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en España, y de la escritora y académica Cristina Rivera Garza, profesora de literatura en la Universidad de Houston, quien aceptó incorporarse al órgano, aunque no pudo acompañar esta primera reunión.
Con esta iniciativa, la UAM apuesta por una concepción de la cultura que rebasa los escenarios y las galerías, es entonces, una práctica que conecta saberes, reconoce diferencias, preserva la memoria y abre preguntas sobre el porvenir. Porque una universidad que incorpora la cultura al corazón de su proyecto educativo no solo amplía su oferta artística; también fortalece su capacidad de comprender y transformar el mundo.


