Liliana Gutiérrez, de la Unidad Lerma, documenta y analiza anomalías en ranas del Edomex
Investigación de alumnado de la UAM en pro de la biodiversidad
Clara Grande Paz
Foto: Alejandro Juárez Gallardo
Ampliar el saber acerca de la salud de poblaciones de anfibios y generar información destacada sobre las condiciones ambientales de los ecosistemas que habitan son parte de los objetivos de la investigación encabezada por Liliana Gutiérrez Tovar, alumna de la licenciatura en Biología Ambiental en la Unidad Lerma de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En entrevista, explicó que a partir de anomalías físicas observadas en algunas especies de ranas en el Parque Estatal Sierra Morelos, en el Estado de México, se busca indagar si están relacionadas con un posible daño en su ADN.
El estudio, que forma parte de su trabajo terminal, surgió de un vínculo académico con Irving Yahan Rojas Velasco, que cursa la licenciatura de Biología de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), con quien desde 2023 realiza recorridos de campo enfocados en el análisis de reptiles y anfibios.
“Vimos a una rana que no tenía una pata y esto nos llamó la atención; buscamos más especímenes y empezamos a encontrar distintas alteraciones; de ahí surgió nuestra pregunta: qué estaba pasando con ellas y si era recurrente este tipo de modificaciones”, relató.
Desde entonces, ambos universitarios han documentado la presencia de especímenes con diferentes anormalidades y hasta el momento, han registrado alrededor de 15 ejemplares arborícolas de montaña (Dryophytes eximius) y algunas de la clasificación leopardo de Moctezuma (Lithobates moctezumae).
Durante los muestreos, la joven identifica a este tipo de animales con y sin irregularidades, extrae muestras de sangre in situ para evitar generar estrés en los organismos y después, las traslada al laboratorio de la Unidad Lerma donde aplica el “ensayo cometa”, técnica que permite detectar posibles daños en el ADN de las células sanguíneas y comparar los resultados entre organismos con características atípicas y aquellos que conforman el grupo de control.

Aunque el proyecto se encuentra en desarrollo y todavía no existen conclusiones definitivas, expuso que si bien la literatura científica reporta diversas hipótesis sobre el origen de este tipo de alteraciones como la contaminación ambiental por metales pesados, pesticidas u otros agentes químicos, así como posibles mutaciones dentro de las poblaciones, serán necesarios más indagaciones para determinar qué ocurre en el hábitat.
Gutiérrez Tovar resaltó la relevancia ecológica de estos anfibios que a pesar de las funciones que desempeñan dentro de los sistemas ecológicos son poco valorados, en especial por su apariencia.
Estos individuos “tienen un papel muy importante porque controlan poblaciones de insectos, como los mosquitos, y cuando son renacuajos ayudan a reciclar la materia orgánica en los cuerpos de agua, contribuyendo a mantener la calidad de los cuerpos de agua”.
El trabajo, ejemplo de colaboración entre instituciones de educación superior, tiene el acompañamiento y asesoría de los doctores José Félix Aguirre Garrido y José Fernando González Maya, profesores investigadores de la UAM y académicos de la UAEMéx.
En ese tenor, Gutiérrez Tovar, quien ha participado en actividades científicas, manejo y divulgación de la herpetofauna de México y cuenta con doce publicaciones científicas, destacó el respaldo académico y la enseñanza que ofrece la Universidad.
“Creo que es una gran Universidad, desde la alta excelencia de conocimiento que nos transmiten hasta equipamiento como el laboratorio en donde he tenido todo lo necesario para desarrollar mi investigación”, expresó.
La futura bióloga ambiental prevé concluir su labor científica una vez que reúna el número necesario de material biológico para comparar individuos con y sin anomalías.


