Cincuenta años de memoria, comunidad y futuro
El 29 de septiembre de 1976 comenzó a circular el Órgano Informativo de la Universidad Autónoma Metropolitana. Surgió con el propósito de comunicar las actividades académicas, científicas y culturales de una institución joven, que apenas iniciaba la construcción de un proyecto educativo innovador, crítico y comprometido con la sociedad.
Aquel primer esfuerzo editorial es hoy el Semanario de la UAM. Durante cinco décadas, sus páginas han acompañado el crecimiento y la transformación de nuestra Casa abierta al tiempo. En ellas se han registrado decisiones institucionales, descubrimientos científicos, debates académicos, expresiones artísticas, reconocimientos, convocatorias y, sobre todo, las historias de quienes han dado vida a la Universidad.
El Semanario ha sido testigo y protagonista de esa historia. Su colección, hoy en resguardo en el edificio de Rectoría General, constituye una memoria imprescindible para comprender cómo se ha construido la UAM, cómo ha respondido a los desafíos de cada época y de qué manera ha contribuido al desarrollo de México.
En sus páginas podemos reconocer nuestras fortalezas, los momentos de dificultad, la diversidad de las comunidades que nos constituyen y la voluntad compartida de defender y renovar a la Universidad pública.
Esta conmemoración es también una oportunidad para reconocer a quienes han hecho posible su continuidad: periodistas, responsables de edición, profesionales de la fotografía, el diseño y la corrección, así como personal administrativo, técnico y de distribución. Cada número es resultado de un trabajo colectivo que transforma los acontecimientos cotidianos en testimonio histórico y permite que las aportaciones de nuestra comunidad sean conocidas dentro y fuera de la Institución.
Celebrar estos primeros cincuenta años es volver la mirada hacia el pasado y preguntarnos qué comunicación necesita la Universidad que estamos construyendo.
El Plan de Gestión Estratégica 2025-2029 parte de la convicción de que la UAM es una sola y gran Universidad, indispensable para el futuro de México. Por ello, uno de nuestros propósitos es superar la fragmentación, compartir capacidades y coordinar fortalezas, sin desconocer la identidad y la riqueza de cada Unidad Universitaria, División, Departamento y comunidad académica.
En ese horizonte, la comunicación tiene un papel fundamental. Es una responsabilidad pública y una capacidad estratégica para fortalecer la confianza, explicar nuestras decisiones, rendir cuentas, favorecer la participación y hacer cada vez más visible el valor social de lo que la UAM enseña, investiga, crea y difunde. Por esta razón, impulsamos una política institucional de comunicación que articule los esfuerzos de la Rectoría General y de las cinco Unidades Universitarias bajo principios y valores contenidos en nuestro Código de Ética universitario, en particular aquellos de autonomía, inclusión, derechos humanos, transparencia y sentido de comunidad.
El Semanario está llamado a desempeñar un papel fundamental en esta política. Debe continuar siendo el espacio en el que converjan las distintas voces y expresiones de la UAM; un medio capaz de comunicar con claridad, oportunidad y rigor, pero también de escuchar, acercar a nuestras comunidades y propiciar una conversación universitaria plural e informada.
Nuestro Plan de Gestión Estratégica establece, además, el compromiso de fortalecer la comunicación pública del conocimiento. No basta con producir investigación científica, humanística, artística, cultural y tecnológica de alta calidad. Es indispensable traducir sus resultados en narrativas accesibles, verificables y atractivas, que dialoguen con audiencias diversas y contribuyan a atender los problemas de nuestro entorno y tiempo.
La difusión cultural ocupa también un lugar central. Como función sustantiva de la Universidad, debe articularse equilibradamente con la docencia y la investigación, ampliar el acceso a las expresiones artísticas y contribuir a una formación en la que la sensibilidad estética conviva con el pensamiento científico y crítico. Durante cincuenta años, el Semanario ha abierto sus páginas a la creación, el patrimonio, los libros, las ideas y las múltiples manifestaciones culturales que distinguen a la UAM.
Colocar al alumnado en el centro, como prioridad de gestión rectoral, implica igualmente ofrecerle información útil, espacios de expresión y herramientas para participar plenamente en la vida universitaria. Queremos que las nuevas generaciones se reconozcan en este medio, encuentren en él las historias de su comunidad y puedan contribuir a imaginar la Universidad que desean habitar.
Los cambios tecnológicos nos exigen renovar lenguajes, formatos y formas de encuentro. El reto consiste en consolidar un medio multiplataforma, accesible e incluyente, capaz de integrar textos, imágenes, archivos, recursos audiovisuales y nuevas narrativas digitales. Un Semanario que incorpore transversalmente la igualdad de género, la diversidad, la sostenibilidad y la cultura de paz, y que conserve, al mismo tiempo, el rigor y la confiabilidad que le han dado identidad.
Como Laboratorio de Futuros, la UAM debe ser capaz de interpretar su presente, preservar su memoria y construir colectivamente nuevos horizontes. El Semanario reúne esas tres dimensiones: documenta lo que hemos sido, da cuenta de lo que hacemos y nos ayuda a imaginar lo que podemos llegar a ser.
Celebremos estos cincuenta años como un punto de encuentro entre memoria y porvenir. Felicito a todas las personas que han participado en esta historia editorial.
In Calli Ixcahuicopa
Casa abierta al tiempo
Prof. Dr. Gustavo Pacheco López
Rector General


