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Historia que marca identidad y pertenencia

Medio siglo de acontecimientos que une a las Unidades Universitarias


Clara Grande Paz y Rodrigo Peredo Rangel

En sus cinco décadas, las páginas del Semanario de la UAM han acompañado la historia de sus Unidades Universitarias. En ellas han quedado registrados su crecimiento, transformaciones académicas, investigaciones, espacios, proyectos, momentos críticos que han marcado la vida institucional, así como las historias de las personas que han dado forma a la Casa abierta al tiempo.

A propósito del 50 aniversario de la publicación, las rectorías de las cinco Unidades la reconocen como parte de la memoria institucional de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), pero sus testimonios permiten observar esa trayectoria desde experiencias distintas: desde Azcapotzalco, una de las sedes fundadoras, hasta Lerma, la más joven.

Las entrevistas trazan una mirada rumbo al futuro. La incorporación de nuevos formatos, la relación con las juventudes, la participación del alumnado y el aprovechamiento del archivo reunido durante medio siglo aparecen dentro de los desafíos para un proyecto editorial que deberá renovar sus formas de contar sin perder profundidad, rigor ni identidad.

Azcapotzalco: Una ventana de la Universidad hacia la sociedad

En opinión de la doctora Yadira Zavala Osorio, rectora de la Unidad Azcapotzalco, el Semanario constituye un medio de encuentro entre la Universidad y la sociedad, al hacer visibles las contribuciones de la Casa abierta al tiempo y documentar acontecimientos que han marcado su desarrollo académico, científico, cultural y social.

“Es un símbolo de orgullo porque es el puente, es esa ventana para que nos conozca no solo la comunidad de nuestra Universidad, sino el público en general”, subrayó.

En el caso de esta sede, recordó episodios que hoy forman parte de su patrimonio documental: su funcionamiento como macrocentro de vacunación en la emergencia sanitaria por COVID-19, el programa UAMistad, la inauguración de los edificios W y G y la respuesta solidaria de la comunidad tras los sismos de 2017.

Frente al futuro, planteó la necesidad de acercar este medio a las juventudes, hacer más ágil su plataforma y desarrollar mecanismos de consulta temática que permitan aprovechar el acervo acumulado en cinco décadas.

“Es importante buscar cómo conectar con el alumnado, que está más inmerso en lo digital porque los acerca a conocer su Universidad”, indicó.

Cuajimalpa, puente entre generaciones

El doctor Alfonso Mauricio Sales Cruz, rector de la Unidad Cuajimalpa, define al Semanario como una memoria compartida que ha reunido “rostros, voces e historias” de quienes han forjado la Universidad. Para esta Unidad, posee un valor particular porque ha documentado casi toda su evolución, desde sus primeros años en espacios provisionales hasta su consolidación como sede con personalidad propia y una oferta académica reconocida en el poniente de la Ciudad de México.

Esta conmemoración “simboliza supervivencia, resiliencia y longevidad; es una muestra de que hemos superado crisis, nos hemos adaptado y, por supuesto, marca un compromiso”, señaló.

A medio siglo de distancia, Sales Cruz observa un punto de encuentro generacional: en sus ediciones coinciden quienes participaron en la fundación de la UAM y las generaciones más jóvenes, lo que permite compartir principios e identidad. “Cuando uno revisa sus ediciones anteriores no solo encuentra información, sino una Universidad viva, diversa y en constante movimiento”, expresó.

Al indicar los desafíos identificó la incorporación de recursos multimedia, videos, entrevistas y podcast, además de mayores espacios para que el alumnado relate sus experiencias y proponga nuevas formas de comunicación.

Iztapalapa, conocimiento al alcance de nuevas audiencias

De acuerdo con la doctora Edith Ponce Alquicira, rectora de la Unidad Iztapalapa, el Semanario ofrece la posibilidad de conocer el quehacer de las otras Unidades y, aunado a ello, reconocerse como parte de una sola Universidad. Este alcance, expuso, fortalece el sentido de pertenencia y favorece el acercamiento entre grupos de investigación y el intercambio de conocimientos y saberes.

En lo referente a Iztapalapa, destacó la divulgación de las investigaciones desarrolladas por su comunidad. Uno de los principales aportes de la publicación, refirió, consiste en recuperar temas científicos complejos y llevarlos a un lenguaje sencillo y comprensible para públicos más amplios. Sus páginas han difundido estudios vinculados con el hígado, proyectos de robótica con participación del alumnado e iniciativas de innovación tecnológica y bienestar comunitario.

“Nos permite conocer el quehacer de las otras unidades hermanas, pero al mismo tiempo nos agrupa dentro de una sola Universidad”, afirmó.

Con miras a los próximos años, Ponce Alquicira vislumbra contenidos breves para redes sociales, historias y materiales audiovisuales que articulen texto, imagen y video, sin disminuir la presencia de las investigaciones realizadas en las tres divisiones académicas de la Unidad. Entre los temas que considera necesario visibilizar mencionó la creación de nuevas licenciaturas, la renovación de laboratorios nacionales, la recuperación de baterías de litio y el laboratorio de supercómputo.

Lerma, la Unidad más joven

Para la doctora Alma Patricia De León Calderón, rectora de la Unidad Lerma, celebrar cinco décadas del Semanario implica valorar igual número de años de testimonio institucional. En sus números, explicó, han quedado los debates, logros y sucesos cotidianos que permiten reconstruir las diversas etapas de la Universidad.

Esta función adquiere una dimensión particular en Lerma, pues buena parte de la evolución de la Unidad puede seguirse por medio de la publicación: su creación, primeros años, fortalecimiento de los programas académicos, crecimiento de la matrícula y construcción de sus instalaciones. La sede pasó de 171 alumnas y alumnos en sus inicios a más de dos mil estudiantes.

Consideró que uno de los mayores valores del medio universitario es que no solo permite mirar hacia el pasado, sino que obliga a reflexionar sobre el devenir que la colectividad escribe en el presente.

De León Calderón visualiza una versión digital más dinámica e interactiva, acompañada de un archivo histórico que permita realizar consultas por Unidades, hechos e imágenes.

Xochimilco, historias que construyen Universidad

La doctora María Angélica Buendía Espinosa, rectora de la Unidad Xochimilco, resalta otra dimensión: la capacidad del Semanario para articular a las Unidades bajo una identidad común y visibilizar logros colectivos por encima de las figuras individuales.

Al revisar la huella de Xochimilco en sus páginas, evocó diversos momentos y personajes documentados en sus contenidos, como la trayectoria de René Avilés Fabila, las actividades por el 50 aniversario de la Unidad y las imágenes de bienvenida a nuevas generaciones de estudiantes, en las que se advierte el paso del tiempo a través de quienes llegan a la Universidad.

Su planteamiento abre una ruta rumbo a los años por venir, ampliar la mirada hacia docentes cuya aportación se concentra en las aulas y el personal administrativo que sostiene la vida cotidiana. Entre esas historias mencionó a trabajadores de jardinería de Xochimilco, cuyo compromiso con la Unidad, apuntó, también merece un lugar en el relato de la Universidad.

Medio siglo después de su primera aparición, el Semanario de la UAM conserva algo más que la sucesión de acontecimientos institucionales. Su archivo permite recorrer las transformaciones de las cinco Unidades con historias y temporalidades distintas, acercarse al conocimiento que producen.

Las rectorías coincidieron en reconocer a quienes, a lo largo de cinco décadas, han hecho posible esta publicación y han contribuido a dar forma y preservar un patrimonio documental que registra la vida universitaria y la acerca a nuevas generaciones.

De cara al futuro, el desafío será ampliar las voces, fortalecer el vínculo con las juventudes y aprovechar las posibilidades de los formatos digitales, sin perder la profundidad y el rigor que lo distinguen. Así, el proyecto editorial continuará no solo como memoria de lo ocurrido, sino como testimonio de una Universidad que sigue construyendo su legado con la mirada puesta en el futuro.