Claudia I. Gutiérrez Serrano
En el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, la Coordinación de Estudios de Lenguas Extranjeras (CELEX) de las Unidades Iztapalapa y Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), organizó actividades con el objetivo de abrir un espacio de reflexión, diálogo y conmemoración de la pluralidad lingüística.
El programa reunió a especialistas, alumnado y promotores de la conservación de hablas indígenas de México, quienes abordaron los retos de la enseñanza y preservación de los idiomas. La moderación estuvo a cargo del maestro Oscar Gamaliel Osorio García y la doctora Virginia Mercau Appiani, integrantes de la CELEX de la Unidad Iztapalapa.
Con el propósito de promover el multilingüismo y proteger las voces ancestrales, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), proclamó en 1999 el 21 de febrero como el Día Internacional de la Lengua Materna, reconociendo su valor en los ámbitos educativo y cultural.
Yailin Irais Figueroa Ramos, estudiante de Ingeniería Biomédica, compartió que es originaria del municipio de Juanacatlán, Sierra Norte de Puebla, y hablante de la variante totonaca, reconocida a nivel nacional en 2023 como parte de la familia Totonaco-Tepehua. Explicó que, aunque la población que todavía la emplea es muy reducida, resulta fundamental conservarla para evitar su extinción.
Durante su presentación Tutunaku. Palabra de los tres corazones, detalló las siete variantes dialécticas: laakanaachiwíin (sureste), tachaqawaxti (central del norte), kintachiuinkan (del cerro Xinolatépetl), tutunáku (central alto), lichiwin tutunaku (costa), el del río Necaxa y central del sur; señaló que ella pertenece a la modalidad del río Necaxa.
Figueroa Ramos destacó que el habla puede convertirse en una barrera para acceder al sistema de salud en diversos municipios, por lo que busca vincular su formación académica con su origen, integrando la perspectiva humanística en el desarrollo de soluciones sanitarias.
Por su parte, Susana Isabel Velázquez Mendoza, inscrita en la licenciatura en Lingüística en la Unidad Iztapalapa, subrayó la importancia de comprender las dificultades que enfrentan de forma cotidiana las personas sordas. Desde su experiencia como docente la diversidad de códigos incluye la Lengua de Señas Mexicana (LSM) para oyentes; indicó que este posee reglas propias.
El entorno de una conversación entre personas con esa condición es muy relevante para lograr interactuar de manera asertiva; es necesario considerar el marco cultural y gestual como elementos sustanciales, ya que cambia dependiendo del territorio; existen palabras en coincidencia, pero siempre se ajusta al ambiente.
Velázquez Méndez mostró ejemplos de signos cuyo significado varía según los gestos, movimientos e intensidad, y planteó la reflexión: ¿La lengua es la representación del mundo o representa al mundo?, invitando a los asistentes a pensar en cómo cada individuo construye su realidad a través del universo lingüístico.