
Juventudes diversas: una mirada desde la sociología de la UAM
Alfredo Nateras destaca la importancia de las juventudes en la construcción de un México más justo y plural
Alejandro Espinoza Sánchez
Cada 12 de agosto se conmemora el Día Internacional de la Juventud, una fecha establecida por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para visibilizar los desafíos que enfrentan las personas jóvenes en el mundo, así como para reconocer su papel como agentes de cambio social.
En México, esta conmemoración adquiere una relevancia particular en un contexto marcado por profundas desigualdades, violencias estructurales y una creciente precarización de la vida de este sector de la población.
Esta fecha debe ser una oportunidad para celebrar y, en especial, para reflexionar en forma crítica sobre el país que hemos construido y el lugar que ocupan las juventudes en él, indicó el doctor Alfredo Nateras Domínguez, académico del Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y uno de los principales referentes en estudios sobre el tema en América Latina.
Desde su mirada sociológica, el investigador de la Unidad Iztapalapa sostuvo que para pensar a la nación es indispensable reflexionar sobre sus juventudes, y viceversa: para comprenderlas, es necesario mirar al México que les ha tocado habitar.
“Son uno de los sectores más significativos de la sociedad contemporánea, no solo por su peso demográfico, sino por su capacidad de revelar las contradicciones más profundas del sistema. En un país donde más de 120 millones de personas conviven con altos niveles de pobreza, violencia, exclusión y desigualdad, ellos son quienes más padecen estas condiciones”, apuntó en entrevista.
Refirió que uno de cada tres jóvenes en México vive en situación de pobreza y son quienes enfrentan mayores tasas de desempleo, salarios más bajos y condiciones laborales precarias. “Las mujeres de este grupo, además, enfrentan una doble desigualdad por razones de género, lo que se traduce en menores oportunidades, mayor vulnerabilidad y una exposición constante a la violencia”.
El Día Internacional de la Juventud fue establecido por la Asamblea General de la ONU, como una oportunidad para visibilizar los desafíos que enfrentan y reconocer su papel en el desarrollo de las sociedades.
Como parte de esta iniciativa, la Asamblea recomendó la realización de actividades de información pública para promover el Programa de Acción Mundial para los Jóvenes, adoptado en 1996, el cual establece prioridades en áreas clave como educación, empleo, salud y participación.
Además, la resolución 2250 del Consejo de Seguridad de la ONU, sobre Juventud, Paz y Seguridad, marcó un hito al reconocer la importancia de incluirlos en los esfuerzos globales por la paz y la prevención del extremismo. Este documento los posiciona no solo como beneficiarios de políticas, sino como actores clave en la construcción de sociedades más justas, seguras y sostenibles.
Desigualdad
El doctor Nateras Domínguez enfatizó que no existe una sola forma de ser joven. “Las juventudes son múltiples, heterogéneas y profundamente desiguales. No es lo mismo serlo en una zona urbana que en una comunidad indígena; no es igual ser de clase alta que de sectores populares. Como categoría social está atravesada por la clase, el género, la etnicidad, el territorio y la orientación sexual”.
Esta diversidad, continúa, debe ser reconocida para evitar caer en generalizaciones que invisibilizan las experiencias particulares de millones de habitantes en este periodo de vida. “En este sentido, la juventud no es una etapa homogénea ni universal, sino una construcción social que refleja las tensiones y disputas del contexto en el que se inscribe”.
Contrario a la idea extendida de que este grupo es naturalmente progresista, el especialista advirtió que una parte significativa mantiene posturas conservadoras. “En México y América Latina, entre 60 y 63 por ciento sigue teniendo una posición conservadora, lo cual se refleja en su actitud frente a temas como la diversidad sexual, los derechos reproductivos o la participación política”.
Esta tendencia se ha manifestado en procesos electorales recientes, como el ascenso de figuras de ultraderecha en Argentina, Brasil o Estados Unidos, donde estos sectores han respaldado proyectos autoritarios y excluyentes. “Ese conservadurismo no es nuevo, pero ha adquirido inéditas formas y rostros, algunos de ellos abiertamente neofascistas”.
La brecha digital marca profundas desigualdades: de los casi 38 millones de jóvenes en México, solo la mitad tiene acceso a un teléfono celular y menos aún a Internet. “Esta exclusión tecnológica limita sus posibilidades de participación, formación y expresión en un mundo cada vez más digitalizado.
“Las tecnologías de la información y la comunicación han transformado los modos de socialización, afectividad y organización juvenil, además de que han profundizado las brechas entre quienes tienen acceso y quienes no”, destacó.
Entre la dispersión y la omisión
Respecto de las políticas públicas, el diagnóstico es crítico. El Instituto Mexicano de la Juventud, que debería ser el principal gestor, ha perdido protagonismo y recursos. Los gobiernos, tanto en México como en América Latina, han dejado de invertir en políticas para esa población, priorizando otras agendas.
Las políticas públicas de juventud están muriendo por inanición y lo más grave es que no se evalúa su impacto real; se implementan programas, se reparten recursos y se organizan talleres, pero no se sabe si hubo cambios reales en las condiciones de vida, en las oportunidades o en sus trayectorias.
A pesar del tono crítico, el profesor reconoció que muchas juventudes no son pasivas, gestionan sus propios espacios, crean economías solidarias, impulsan proyectos culturales y construyen alternativas desde la autogestión.
“La Universidad debe ser un sitio para aprender a ser joven, construir pensamiento crítico y ejercer la ciudadanía. El aquí y ahora es lo más importante. En ese presente, este grupo tiene mucho qué decir, qué hacer y qué transformar”.
En el marco de esta conmemoración, la UAM celebra a su alumnado, reconoce su papel fundamental en la construcción de un país más justo, plural y democrático. “Porque pensar en los jóvenes no es solo pensar en el futuro: es, sobre todo, pensar en el presente que compartimos y en la nación que queremos construir de modo colectivo”, finalizó.