Skip to main content

Cinco décadas bajo resguardo

El Acervo Hemerográfico del Archivo Histórico de la UAM conserva y organiza la colección completa del Órgano Informativo y Semanario de la UAM


Rodrigo Peredo Rangel

Sus páginas han registrado aquello que ocurre en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), desde una nueva investigación, la apertura de un programa académico, una exposición, el nombramiento de una autoridad, las actividades del alumnado o los cambios que atraviesa la misma Institución. Sin embargo, cuando esas páginas se conservan por décadas, la información se convierte en una forma de mirar el pasado.

Eso ha ocurrido con nuestro Semanario de la UAM. A 50 años de su aparición, la colección resguardada en el Archivo Histórico de la UAM permite recorrer, número tras número, una parte sustancial de la transformación de la Casa abierta al tiempo, a partir de sus primeros años como Órgano Informativo, hasta las iniciativas académicas, científicas, culturales y administrativas del presente.

“Ocupa un lugar muy importante porque lo tenemos completo desde que nació”, como aseveró la licenciada María Esther Mendoza Bustos, jefa del Archivo Histórico de la UAM. La colección resguarda los ejemplares impresos y mantiene su continuidad aun después de la evolución que experimentó la publicación con la pandemia, cuando migró al formato digital.

Para Mendoza Bustos, el valor del Semanario reside en esa capacidad de mostrar cómo ha cambiado la UAM. Sus páginas han documentado avances tecnológicos, modificaciones en la organización universitaria, trabajos académicos y distintas formas de hacer y comunicar el conocimiento. Con el paso de los años, aquello que en principio fue contenido inmediato se convierte así en una fuente para observar procesos de transformación que no podrían comprenderse de un solo documento.

La preservación de esa memoria implica, además, un trabajo permanente. La licenciada Patricia Hernández Cano, responsable del Acervo Hemerográfico del Archivo Histórico durante los últimos 15 años, explicó que el órgano informativo universitario constituye una de las colecciones más extensas bajo su cuidado. Publicado de manera continua desde 1976, con las pausas correspondientes a los periodos vacacionales, ha acompañado casi toda la vida de la comunidad universitaria.

Sus materiales sirven para consultar ajustes administrativos, nuevos planes y programas de estudio, vida cultural y deportiva, así como la participación de alumnado y académicos en distintos momentos de la historia universitaria. Hernández Cano considera que el conjunto ofrece una mirada amplia del crecimiento de la UAM porque no se limita a lo ocurrido en Rectoría General: incorpora el quehacer de las Unidades Universitarias y los vínculos establecidos con otras instituciones. “Es una fuente indiscutible de información que te puede dar toda la visión del crecimiento que ha tenido la Universidad a lo largo de estos 50 años”, sostuvo.

Detrás de una búsqueda existe un proceso minucioso. Cada edición debe registrarse con datos como fecha, volumen, número, título de la nota, una breve descripción del asunto, participantes, instituciones involucradas y página de publicación. Estos datos ofrecen la posibilidad de distinguir entre acontecimientos semejantes y recuperar, décadas adelante, una nota determinada a partir de referencias parciales como un tema, una fecha aproximada o el nombre de algún participante.

De esta manera, la edición universitaria no se mantiene solo como una sucesión de ejemplares encuadernados. La descripción de sus notas convierte cada edición en una puerta de acceso hacia hechos concretos de la vida universitaria. Si una persona busca testimonios sobre un simposio, una investigación o una nota determinada realizada años atrás, el registro permite localizar las referencias disponibles, consultar el volumen correspondiente y, cuando se requiere, obtener una reproducción electrónica del material.

Esta labor de registro forma parte de un trabajo institucional que comenzó a estructurarse en 1988, cuando el Archivo Histórico fue creado por acuerdo de la Secretaría General para reunir y sistematizar la memoria de la Casa abierta al tiempo.

El doctor Diego Daniel Cárdenas de la O, titular de la Unidad de Transparencia, destaca que una particularidad de la UAM es la posibilidad de administrar y preservar su propio archivo histórico, integrado por materiales bibliográficos, hemerográficos, fotográficos, documentales y de producción universitaria. Esta estructura se articula con los mecanismos institucionales de acceso a la información: la Unidad de Transparencia puede orientar cada consulta según su naturaleza y canalizarla al portal institucional, a una solicitud específica o al propio Archivo Histórico, cuya consulta está abierta al público.

La transición tecnológica también ha dado lugar a nuevas formas de trabajo. El soporte en línea facilita la consulta y distribución, pero plantea nuevos retos para la preservación. La licenciada Hernández Cano subrayó la importancia de mantener los ejemplares impresos porque contienen la versión que circuló en su momento, mientras que un archivo digital puede ser sustituido o modificado. Por ello, la existencia de nuevas versiones electrónicas no elimina el valor del papel ni la necesidad de conservarlo.

Para la licenciada Mendoza Bustos, esa condición exige una responsabilidad sobre la publicación que continúa produciéndose cada semana. El Semanario, afirmó, constituye una de las ventanas a través de las cuales la UAM se presenta hacia el exterior, por lo que la información que transmite debe mantenerse clara y precisa. Lo que hoy se publica como parte de la actualidad universitaria será también, con el tiempo, uno de los registros que permitirán a futuras generaciones conocer a la UAM.