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Un herbario para leer la historia de la flora mexicana

El trabajo del doctor Mario Espejo Serna permite identificar especies, documentar transformaciones ambientales y preservar evidencia de la diversidad vegetal


Maribel Lozoya Escalante

En entrevista el doctor Mario Adolfo Espejo Serna compartió que su interés por la botánica surgió en las excursiones de su juventud. Una orquídea terrestre que llevó a casa y cultivó por años despertó una curiosidad que después orientó su investigación en biología y su carrera académica.

El profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) reconocido con la Medalla al Mérito Botánico otorgada en 2022 por la Sociedad Botánica de México, ha concentrado buena parte de su labor quehacer en las monocotiledóneas, grupo al que pertenecen las orquídeas, las bromelias, los pastos y otras familias con valor ecológico y económico.

El académico de la Unidad Iztapalapa ha descrito cerca de 130 especies nuevas. Cada hallazgo se verifica con la comparación entre piezas y documentación previas; la muestra de referencia queda resguardada en el herbario.

Esta tarea permite saber qué variedades existen, dónde se encuentran, cómo se relacionan y cuáles requieren medidas de protección.

Esa ruta lo condujo a la exploración de las epífitas, especímenes que crecen sobre árboles sin alimentarse de ellos ni causarles daño. Entre éstas se encuentran numerosas orquídeas y bromelias. Algunas poseen importancia alimentaria, como la piña; otras aportan fibras, ornamento o registros sobre los contextos ecológicos.

El doctor en Ciencias ha participado en proyectos como Flora Mesoamericana, Flora del Bajío y Flora del Valle de Tehuacán-Cui-catlán. Estas iniciativas requieren recorridos de campo, recolección de material botánico e inventario de datos sobre ubicación, vegetación, color de las flores, frutos y características del entorno.

Detalló que cada muestra pasa por un proceso de secado y montaje en cartulina libre de ácido. Después recibe una etiqueta con la procedencia del sitio donde fue encontrado. El material se incorpora al Herbario Metropolitano Dr. Ramón Riba y Nava Esparza, en la Unidad Iztapalapa.

Hasta el momento, el acervo reúne casi 100,000 ejemplares, con una presencia destacada de riqueza vegetal del sureste de México, aunque también conserva componentes de otras regiones del país y del extranjero. Cada pieza constituye una prueba física de que un taxón existió en un lugar y una fecha determinados.

Los registros permiten comparar los cambios ocurridos a lo largo de décadas. Algunos sitios donde se recolectaron evidencias hace 40 o 50 años hoy están urbanizados o han perdido su vegetación. Esa información ayuda a detectar organismos en riesgo, proponer zonas de protección y estudiar la transformación de los hábitats.

El repositorio cumple una función docente. Alumnos de la UAM y de otras instituciones consultan los elementos para aprender clasificación, nombres científicos y relaciones entre grupos vegetales.

Parte del recurso cuenta con versiones digitales disponibles en bases internacionales. Este acceso facilita la consulta sin trasladar las piezas y fortalece el intercambio entre instituciones dedicadas al conocimiento de la vegetación.

La presea otorgada por la Sociedad Botánica de México al doctor Mario Adolfo Espejo Serna visualiza la participación del Investigador en la misma en distintos cargos. Su trabajo continúa con estudios sobre la flora de Yucatán y Guerrero.

Para el autor de más de 170 artículos científicos, los organismos vegetales suelen pasar inadvertidos, pese a que de ellas depende la existencia humana. Estas producen alimento, sostienen los ecosistemas y forman parte de la vida cotidiana, por ello, es importante conocerlas y reconocer su relevancia.