Cuidar, educar, formar, la apuesta integral de los Cendi de la UAM
Más que estancias, son tres centros formativos diseñados para potenciar habilidades cognitivas, emocionales y sociales
Clara Grande Paz
Los Centros de Desarrollo Infantil (Cendi) de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) se consolidan como lugares seguros y de formación integral para las hijas e hijos de la comunidad trabajadora de esta casa de estudios.
La doctora Carolina Alonso Varela, subdirectora de los recintos, explicó que la misión primordial es brindar apoyo a madres y padres de familia mientras desempeñan sus labores en alguna de las Unidades o espacios universitarios, con la certeza de que sus infantes permanecen bajo el cuidado de un equipo muy profesional y capacitado.
A diferencia de una guardería o estancia, dijo que un Cendi “promueve el desarrollo integral de la niñez mediante atención educativa, psicológica, pedagógica y psicomotriz”.
En entrevista, comunicó que la Casa abierta al tiempo dispone de tres Centros, el primero ubicado en Azcapotzalco, con poco más de cuatro décadas de existencia, inaugurado en 1985. El segundo abrió sus puertas en 1987 en Iztapalapa y el tercero inició actividades en 1992, en Xochimilco.
Todas las instalaciones son renovadas de manera constante, tanto en equipamiento como en materiales didácticos y cuidados periódicos. Existen sectores especializados en pedagogía, psicología, trabajo social, administración, servicios generales, médicos y de nutrición, todos integrados por expertos que diseñan menús según cada etapa de los menores, a partir de las necesidades específicas de crecimiento, detalló.
Las puertas están abiertas para bebés desde 40 días y hasta los seis años de edad y “se distribuyen en niveles de lactantes, maternales y preescolar que siguen programas educativos nacionales vigentes”.
Los Cendi cuentan con políticas de inclusión para recibir a niños neurodivergentes, con síndrome de Down o alguna discapacidad motriz y, acorde al diagnóstico, se realizan las adecuaciones curriculares para una consideración personalizada.
La licenciada Luisa Tania Ferreira Ocejo, responsable del Cendi 1, resaltó que este plantel dispone de salones amplios, biblioteca en proceso de renovación, comedor, chapoteadero, arenero, patios con juegos y un amplio gimnasio equipado y con piso de duela, uno de los sitios más valorados.
“En la actualidad atendemos a 71 alumnos. Seis lactantes, 22 maternales y 43 preescolares en salas diseñadas para estimular la enseñanza y la convivencia. Hemos notado que las y los egresados llegan a primaria con altos niveles de autonomía, pensamiento lógico matemático y, en algunos casos, lectoescritura inicial”.
Por su parte, la licenciada Ana Bertha Rangel Castro, jefa del Cendi 2, subrayó que la infraestructura disponible, que es la misma que en los otros, impulsa las aptitudes de los cuidadores y del alumnado. “Atendemos a lactantes, maternales y preescolares. En total son 89 niñas y niños inscritos y una plantilla de 81 empleados, lo que favorece la cercanía”.
La directiva señaló que uno de los mayores beneficios para las familias es la tranquilidad de saber que sus hijas e hijos permanecen en un entorno confiable desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde.
“Durante esa jornada reciben alimentos balanceados, monitoreo médico y psicológico; realizan actividades pedagógicas, lo cual estimula que, a su salida, se aproveche mejor el tiempo en casa y se fortalezca la convivencia familiar”.
La licenciada Brenda Esther Sánchez Quintana, titular del Cendi 3, indicó que se trata de un apoyo integral y de calidad, sin dejar de lado la empatía en donde se respeta a cada miembro como ser individual y se fomenta la integración sin importar condición social o económica.
“De manera reciente se renovó la biblioteca y el área de espejo de agua y arenero, no obstante, siempre se hace un mantenimiento continuo para que las zonas sean lo más favorables para los menores. Contamos con una población infantil de más de 100 integrantes y un recurso humano de 86 personas”.

Cendi UAM: un respaldo a familias trabajadoras
Beatriz Aguilera Sanjuanero, profesora del Cendi 2, compartió que este año cumplirá 35 años de docencia y evocó cómo después de estar en escuelas privadas, encontró en este sistema una atención más completa para las infancias.
“Mis hijos estudiaron en el Cendi 2 y he visto pasar a diversas generaciones que desarrollaron mayor autonomía e independencia y ahora son jóvenes exitosos que incluso destacan en el extranjero”.
Las y los usuarios coinciden en esa percepción. El doctor Jesús Manuel Ramos García, director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Unidad Azcapotzalco, consideró que aquí se vigoriza el sentido de pertenencia universitaria en edades tempranas.
En su hija, ha notado mejoras en la socialización, identificación de letras y colores, así como el interés por aprender inglés y un avance significativo en hábitos alimenticios que incluyen el consumo de verduras.
Luis Carlos Padilla comentó que su primogénita adquirió habilidades superiores a las de compañeros de otros colegios, por lo que, junto con su esposa, quien trabaja en la Unidad Iztapalapa, decidió inscribir también a la más pequeña.
“Aprecio las actividades que se realizan para robustecer los vínculos porque nos permiten conocer de cerca el aprendizaje diario y sentirnos vinculados con el proceso educativo”.
La licenciada Tania María Ortiz Hernández, adscrita a los Laboratorios de Docencia e Investigación en la Unidad Cuajimalpa y su esposo Marco Antonio Velázquez Pérez, declararon que debido a sus horarios laborales extendidos, el Cendi les brinda estabilidad y organización, además de contar con el respaldo y seguimiento de una dieta especial que debe llevar su pequeño ante un padecimiento gástrico.
Existe un vínculo generacional, muestra de ello es Ángel Uriel López Martínez, de la sección de Jardinería en la Unidad Iztapalapa, quien fue “niño Cendi” y ahora su hijo acude al mismo lugar.
El volver a vivir esta experiencia genera nostalgia y confirma la excelencia del trabajo y la confianza construida a lo largo de los años. En tanto, la asistente educativa Jocelyn Perales Montoya, recordó con emoción que haber sido alumna, despertó su vocación docente desde temprana edad.
Para la doctora Alonso Varela, uno de los principales retos es sensibilizar a las madres y padres sobre la importancia de la educación inicial como una etapa formativa decisiva.
“Invito a la comunidad UAM a conocernos, inscribir a sus pequeñas y pequeños y considerar que esta es una prestación única dentro del ámbito universitario y una inversión directa en el bienestar de la colectividad”.


